Covadonga-asturias

EL continuo de mi viaje en Asturias – Covadonga

Tenía que continuar mi viaje. Y mi destino ahora se situaba en un lugar de visita obligada: el parque nacional de Los Picos de Europa. Maravilla de la naturaleza que todavía tenemos y ojalá sea así por siempre. Mi alojamiento rural se situó en Cangas de Onís. Quería conocer el lugar, su famoso puente romano. Antes de ir a los Lagos de Covadonga me hice con el pueblo. Como no, descubrí su antiquísima ermita de Santa Cruz, con el famoso dolmen prehistórico. O el palacio Pinto. O su mercado. Tantas cosas preciosas. Y la gastronomía, una delicia. Así que disfruté Cangas paseando todo el día.

El Santuario de Covadonga

Al día siguiente monté en el coche y me dirigí al Santuario de Covadonga. Es difícil describir ese enclave natural sin ser poeta o gran literato. Y allí encontré el motivo de mi viaje y su consecución, pues me di cuenta de que es lo que había venido a buscar. Verde y piedra entremezclados en tonalidades que infunden paz al espíritu. Tras pasar por allí varias horas paseando me percaté de que la noche estaba al caer y tenía que acercarme aún al alojamiento rural donde tenía habitación reservada. Muy cerca del lugar, apenas unos pocos cientos de metros, encontré ese pequeño rincón tan acogedor que me habría quedado allí para siempre. La casa era muy cálida y la cena fue excelente, y al día siguiente había pote, ¡rico! Me entretuve un rato leyendo los trípticos sobre las aventuras 4×4 y los senderos a caballo. Soy más de naturaleza así que me quedé con los caballos en el bolsillo y me fui a descansar.

Un poquito de Agriturismo…

Los siguientes días los pasé descubriendo Covadonga y sus famosos lagos. Los Picos de Europa son en verdad algo único. Anduve por caminos perdidos, visité algunos restaurantes tradicionales e hice un poco de agroturismo siguiendo las sendas. Hacía tan sólo una semana que había llegado a Asturias y ya se me había olvidado que tenía otra vida antes de eso. Desafortunadamente mis días de vacaciones terminaron y tuve que regresar a eso que llaman la civilización. Me apené por ello, pero es mejor haber tocado el cielo que no conocerlo. Asturias es lo más cercano al edén que tenemos en España, y si quieres encontrar la paz y la calma seguir sus rutas tradicionales y visitar su historia te hará mejor en todos los sentidos. Descubrí alojamientos rurales cálidos, de propietarios amables y hospitalarios, casi parecía estar en familia. El legado celta se respira por todas partes y ciertamente tuve que escribir mi experiencia para que otros tengan la oportunidad de vivirlo. Sin dudarlo, volveré a Asturias.